Cuanto aire de misterio en la pesadilla de la noche donde habitan desencuentros, desilusiones, promesas y tal vez también algo de olvido.
Corre la indiferencia, caen lágrimas por lo postergable, por ausencias, por justificaciones y por lo infinito.
Nuevas sensaciones al amanecer, apiladas en el desorden de una vida llena de alteraciones, en la condena de lo invisible, en la destrucción de la conciencia.
Generar en un segundo y que en dos se torne nocivo, contemplar instantes por la incapacidad de volver a vivirlos.
Gritas con el alma vacía, le pedís al mundo que no te ate los pies.
Te vacías de amor para que tal vez, otra noche como esta, lejos de aquellos desencuentros y olvidos, vuelvas a resurgir.
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